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miércoles, 10 de agosto de 2016

Triatlón Ardales "Puerta del Caminito del Rey".

7:39:51.

Eso fue el tiempo oficial que hice en el triatlón de Ardales distancia Half.

Quizás ha pasado demasiado tiempo para escribirlo, pero aun puedo conservar en la memoria lo vivido el 10 de abril de 2016. No ha sido un triatlón cualquiera, es y será desde ese día un referente. Mucha gente ya me ha comentado que estará pendiente a las inscripciones del 2017.

Un triatlón que se caracteriza por varias cosas que lo hacen especial. La distancia es 1,9/90/21 y como ésta hay muchos. Pero cuando te crean una banda sonora que te acompaña desde momentos antes del agua, la oyes en la bici y cuando pasas por la contrameta en Ardales, poniéndote los pelos de punta, ya hace que te inyecte la fuerza suficiente para seguir adelante. Unos recorridos espectaculares. Duros, muy duros. Pero sobre todo, el cariño que ha mostrado la organización, el apoyo de los pueblos y sitios por donde pasas, los voluntarios que había en cada cruce o camino, incluso la Guardia Civil te apoyaba cuando te quedaba poco para bajarte de la bici y todavía te quedaba un repecho que parecía un muro y que no recordabas haberlo bajado 70 kilómetros antes.

Sólo tienes que cerrar los ojos y escuchar este vídeo o verlo y saber de lo que hablo. Los sitios por los que pasamos.

Nadamos en el embalse Conde Del Guadalhorce. El agua estaba fría, así que tocaba calentar bien y no estar parado en el agua. Pero hubo un participante que cuando dijeron el sitio de salida se puso a nadar como un loco, como si estuviera sólo en el embalse, con la mala suerte de que me llevé un manotazo en la cara y mis gafas volaron. Uffff, primer contratiempo, nadar 1900 metros sin gafas y sin ver nada en el agua ya que estaba un poco turbia. Así que al dar la salida nadé como pude. Un circuito a dos vueltas, sin gafas y sin ver nada de nada ya que cada vez que tenía que meter la cabeza para dar cuatro o cinco brazadas lo hacía con los ojos cerrados, me paraba y miraba hacia donde iba y donde tenía alguna referencia que no hiciera nadar más de la cuenta. Vamos una pésima natación y me dio mucha rabia porque cada vez que nadaba me acercaba a alguien que tenía delante, pero me tenía que volver a parar. Recuerdo que en la segunda vuelta lo veía todo borroso y me costaba mucho tener alguna referencia. Aún así salí del agua como pude y esperar si podía ver algo poder hacer la bici decentemente.

En el sector de ciclismo, después de lo sucedido en el agua, era que si no mejoraba la visión tocaría abandonar. Con las subidas y bajadas era arriesgar demasiado a tener un accidente por no ver bien una curva. Con la incertidumbre empecé a sumar kilómetros y poco a poco empezaba a ver bien, así que a seguir dando pedales. Una primera parte que bordeaba el embalse con alguna que otra subida que te iba indicando que este no era un triatlón para hacer buena marca, si no para sufrir y disfrutar encima de la bici. Posteriormente entramos en Ardales, claro, no podía ser de otra manera que por una cuesta, !!!!!!Y QUÉ CUESTA¡¡¡¡¡¡ pero ahí estaba un montón de gente con pancartas en la mano animando, música y palmas para darte la bienvenida a la plaza donde finalizaría el triatlón. Al salir de Ardales es donde realmente empieza lo duro. Eran 90km con 1800 metros de desnivel acumulado. Vamos que había que subir un montón. Las subidas se encadenaban, unas de 5 kilómetros, otras de 9, otras de 6. Pero creo que la peor de todas fue la salida de El Burgo, donde también te recibían con música, speakers y te nombraban al pasar por la plaza. Al salir de El Burgo te encontrabas una recta que no terminaba nunca, pero no terminaba porque apuntaba hacia arriba. Desde lo lejos podías ver a la gente dar chepazos y pedalear de un lado a otro de la calzada para poder subir. Poco a poco seguía sumando kilómetros y acumulando desnivel en la piernas. Con un 34x28 hace que lleves mucha cadencia de pedaleo para evitar agotar las piernas y que no se te agarroten que después venía la media maratón. Después de tanto subir, venía una bajada donde estaba el punto de retorno, ya quedaba menos de la mitad, pero había que seguir subiendo. Empezó a llover un poco, empecé a tener frío bajando, pero veía cada vez más cerca llegar a la plaza. Aunque no sin antes poner la bici a 78km/h en la cuesta que he comentado antes que había a la salida de El Burgo. Acojona y mucho ir a esa velocidad en la bici, cualquier fallo puede hacer que te des un porrazo bastante gordo. Los avituallamientos con agua, geles e isotónicos y muchísimos voluntarios, no faltaron durante todo el recorrido de bici. Y las vistas espectaculares.

La media maratón era un circuito de 4 vueltas. Hay mucha gente a la que no le gusta dar vueltas como un ratón en la carrera a pie. Eso es porque no han estado en Ardales en este triatlón. Pasar por la plaza donde te hacían un pasillo y te daban ánimos, la música, la gente desde los bares animando, avituallamientos para aburrirte sin que faltara de nada, desde fruta a geles y agua. Pero un circuito muy duro también. Estabas constantemente subiendo o bajando y donde en muchas partes del recorrido te cruzabas con triatletas. La entrada a meta espectacular. A pesar de ser de los últimos, todavía había gente animando y eso que estaba lloviendo, un aplauso para ellos y beso a mi Ana que me estaba grabando como llegaba.

Al parar me dolía todo, no me podía casi ni mover, del cansancio y de la emoción. No me salían las palabras. En ese momento se te juntan demasiadas cosas como para poder expresarlo. Todo ello sin ser consciente de lo que había hecho. Ya que una prueba de esta dureza y esta distancia te la tienes que tomar como pequeñas etapas para poder superarlas una tras otra.

Si. 07:39:51. Ese día no te das cuenta de lo logrado, sólo sabes que ha sido duro el llegar hasta ahí, pero que quieres volver a repetir. Poco a poco ves que ha sido todo muy grande lo que has logrado y más cuando comparan a este prueba con otras que hay de mucha dureza. Incluso la gente te pregunta cuando te ven y saben que has hecho este triatlón o simplemente te ven con la camiseta FINISHER y se te acercan a preguntarte por él.

Son tantos los detalles y todos buenos que podría estar enumerándolos sin parar. Pero sobre agradecer al Club Triatlón de Álora el haber realizado este evento. A todos los voluntarios, especialmente a la Asociación Afidia, increíble como son animándote en cada momento y dándote su mejor sonrisa al llegar a meta. A la gente de los pueblos implicados. A ti Ana por sufrir tanto o más que yo en este triatlón.

Sólo espero estar en el embalse el año que viene para poder conquistar nuevamente la Plaza de San Isidro y volver a disfrutar de este triatlón.

viernes, 16 de octubre de 2015

Half Skoda Triathlon Málaga

Hace justo un año estaba tomando cervezas a la orilla del Guadalquivir en el que sería mi primer media distancia en triatlón. Pero por circunstancias ajenas nos lo suspendieron a 72 horas. Este año la historia se repetía, a 72 horas me encontraba de servicio, en la misma fecha y con los mismos nervios, pero sabiendo que la preparación para llegar a este punto había sido bastante mejor, sobre todo en la natación y en carrera. También tuve claro que desde principio de año mi preparación iba a ir encaminada a este reto pero sin renunciar a toda aquella prueba que me apeteciera hacer, como fueron los triatlones de Benalmádena, Rincón de la Victoria, Almería y Málaga. Este año me quedé con las ganas de ir a Carboneras, pero cuando no puede ser hay que conformarse.
La preparación ha sido dura, muchos kilómetros en bicicleta solo, mucho calor en carrera más todos los metros en piscina que he hecho últimamente. Todo ello para intentar llegar lo mejor preparado al Half Skoda Triathlon de Málaga. La preparación que he seguido la cogí de la web de la prueba, ya que vi que los entrenamientos estaban bastante compensados y los veía factibles. Entrenamiento Half debut.

Pero este año todo hacía ver que si que llegaría el momento de colocarme bajo el arco de salida para mi primer triatlón de media distancia o lo que es lo mismo, 1900 metros nadando, 90 de bici y 21 de carrera.

Sábado 3, llegada a Málaga por la mañana dejamos las maletas y todas las cosas y a Ikea que nos fuimos a comer los cuatro. Después había quedado con mi amigo Sebas que debutaba en su primer triatlón y charlamos un rato mientras esperábamos para recoger el dorsal, la camiseta, barritas y geles para la bici que te los entregaban al retirar el dorsal.




Ceno pasta integral con pasas, un poco de queso y a terminar de prepararlo todo para el día siguiente. Antes de irme a la cama mi niña me da una pulsera suya y me dice que quiere que la lleve durante todo el triatlón para que me de suerte y me da un beso y un abrazo. Mis dos niños y mi mujer saben lo importante que es para mí y la ilusión que tengo depositada después del chasco que me llevé el año anterior con el Half de Sevilla. Me duermo enseguida y descanso bastante bien, no me despierto casi en toda la noche. Al ser la salida a las 9:40 no hace falta que me de un gran madrugón, así que puse el despertador a las 7:00, incluso me volví a dormir hasta las 7:15.

Desayuno completo y a por la última carga de energía. Café con leche de soja y azúcar moreno, dos tostadas de aceite y miel, yogurt con cereales y un plátano.

Me visto y a la zona de boxes.

En el corto trayecto de coche prácticamente no hablo nada, miraba las calles desiertas de mi Málaga. Mi mujer me pregunta si estoy nervioso y la verdad es que estaba bastante nervioso, nunca había estado tan nervioso ante una prueba.

Dejo mis cosas en el box, mientras me como una barrita y bebo agua. Una vez todo listo visualizo mentalmente la carrera y las transiciones. Lo que debo hacer, como afrontarlo y mantenerme en los rangos de pulsaciones en los que había entrenado.




Me meto en el agua a nadar un poco y terminar de colocarme el neopreno y vuelvo a salir del agua. Último beso y abrazo a mi fan número 1 y los sentiemientos a flor de piel. Me da sus consejos para tranquilizarme y me voy al cajón de salida ya algo más tranquilo.




Natación: el circuito era a dos vueltas, en la primera había que hacer un rectángulo para salir a la arena y después hacer un triángulo. Al salir a la orilla el Tomtom marcaba 37:15, mucho mejor de lo que esperaba. Paseito por la arena y a por la bici que estaba situada en un largo pasillo. Me termino de quitar el neopreno, cojo las cuatro barritas que iba a llevar y las coloco debajo del mono, casco, dorsal, bici y a la línea de montaje.




Bici: tres vueltas teníamos que dar para completar los 85 kilómetros. Nada más salir intento bajar las pulsaciones para mantenerme en los rangos previstos, tardo un poco en conseguirlo y poco a poco voy cogiendo mi ritmo. Acoplado desde primera hora menos en los repechos que había durante el recorrido. Un recorrido perfectamente delimitado por conos, policía local en todas las rotondas e infinidad de voluntarios en los cruces que no pararon de animar a cada paso. En el punto de retorno está el avituallamiento que consistía en agua, agua con sales y plátanos. También había dos bidones grandes para poder dejar los bidones que desechabas vacíos. Yo únicamente cogí agua ya que llevaba mis propia isotónica para prepararlo, así como mis geles y plan de bebida y alimentación. El plan que seguí fue comer cada 30 minutos media barrita, beber cada 15 o 20 minutos alternando isotónico con cafeína y sales, geles cada hora (dos normales y un último antes de bajarme a correr con cafeína). Al final 3:02 para hacer los 85 kilómetros, sin arriesgar y manteniéndome con el pulso muy controlado, creo que quizás demasiado ya que era un circuito en el que se podía ir bastante rápido. Pero como todavía quedaba la carrera a pie y era lo que había entrenado no quería excederme porque me encontrara bien. En cuanto al drafting al menos yo en ningún momento fui a rueda de nadie, si tuve que acercarme a alguien apreté un poco, lo pasé y volví a mi ritmo. Bajo de la bici y ahí está mi familia animándome e incluso preguntándome que qué voy a comer después, jajajaj, estaba yo para pensar en la comida de después.







Carrera: cinco vueltas por el paseo marítimo de la playa de La Misericordia, el calor se empezaba a notar y bastante, al menos en mi caso. Había colocados dos avituallamientos por vuelta con agua fria, isotónicos, geles y naranja. Yo me limitaba a berber agua y echármela por encima para refrescarme y beber isotónico. El plan era era tomar un gel cada 5 kilómentros, los dos primeros normales y el último con cafeína. Nuevamente muchos voluntarios animando y la gente del paseo marítimo también te animaba nombrándote a su paso. Ya en la primera vuelta se va acumulando poco a poco el cansancio y las piernas cargadas, incluso en la primera vuelta empiezo a notar un dolor en el riñón derecho. Desde la parte final de la bici tenía ganas de orinar, así que en la segunda vuelta paré en los baños que habían habilitado, incluso tuve que esperar cola, menudo alivio noté. Durante la segunda y la tercera vuelta lo pasé mal, fueron las dos peores con diferencia, creo que el calor me estaba afectando, así que decidí ir refrescándome en las fuentes que había durante el recorrido y fue un gran alivio. Poco a poco van cayendo kilómetros, me cruzo con VITE una par de veces, incluso me dobla en una vuelta (pedazo de tiempo se marcó en meta 4:51), hasta que llego a la cuarta vuelta, donde me recupero y ya empiezo a hacer cálculos del tiempo que puedo realizar. Sé que manteniendo el ritmo estaré por debajo de las 6 horas. Había decidido que debía hidratarme bien por lo que al llegar a los avituallamientos me paraba y bebía tranquilamente andando, tiraba mi botella y seguía corriendo. Sin duda la carrera a pie fue la parte más dura tanto físicamente como mentalmente. A cada vuelta me iba marcando pequeños objetivos, primer avituallamiento, carril bici y retorno, segundo avituallamiento y nuevo retorno, así hasta que me dieron la última gomilla. En ese momento mi cara de cansancio se transformó en una sonrisa que mantuve hasta que llegué a meta, pasito a paso fueron cayendo estos últimos kilómetros, último giro y a encarar la recta de meta, alfombra verde. No escucho nada a mi alrededor, sólo veo esa alfombra y al final de ella el arco de meta con el tiempo oficial de la prueba, SUB 6 horas.








En esos momento la emoción me invade, es un cúmulo de circunstancias que setí que no había notado nunca en una prueba deportiva. Emoción, satisfación, sacrificio, cansancio, alegría y otras muchas más cosas que quedarán en mi recuerdo de esta fascinante experiencia. No puedo evitar emocionarme al cruzar la meta y soltar alguna que otra lágrima o unas cuantas. Me ponen mi medalla FINISHER y voy en busca de algo para beber y comer.

Tiempo oficial de la prueba 5:54:35.




Ahora sólo falta buscar a mi familia y fundirnos los cuatro en un abrazo y hacer nuestra piñita, como lo que somos, un auténtico equipo que siempre vamos juntos.

Nunca seré de los más rápidos, me podrán pasar una y otra vez, pero os puedo asegurar que a tesón, ilusión y ganas por terminar una prueba de estas no me lo quita nadie. Los momentos malos (que han sido pocos), los buenos, el disfrutar día a día de lo que estaba haciendo. El llegar el momento decisivo sabiendo lo que tenía que hacer cada momento, no dejando nada a la improvisación. La concentración que mantuve durante toda la prueba en los tres segmentos, cosa que considero importantísima, más de lo que se pueda creer.

Gracias a todos los amigos que me han apoyado y a todas esas sabias palabras que me habéis dado tanto para los entrenamientos como para el día de la prueba. PAKOAVI, MINIVIP, VITE y otros muchos más experimentados que yo en este tipo de pruebas de FOROTRIATLÓN. A mis compañeros de C.D. ALGAIDA-TARSO. Todos habéis aportado vuestro granito de arena para conseguir acabar mi primer Half.

Por supuesto sin olvidar a mi familia por su apoyo y a mi amor incondicional. Ana, ya sabes lo que te dije cuando nos vimos. Esta medalla "FINISHER" es de los dos, la mitad te la ganas día a día, siempre has/hemos sabido adaptarnos a mis entrenamientos de estos meses y sin ese apoyo esto no hubiera sido posible.




Ahora a recuperarnos y a preparar otra aventura.


sábado, 8 de agosto de 2015

La sensación del cansancio.

Hay sensaciones y sentimientos que salen cuando menos te lo esperas.

Una de ellas es cuando estoy cansado. Y os lo digo por la sensación que me produce el cuerpo cuando lo estoy.

En el Triatlón de Almería de este año y en la distancia olímpica llegué a meta cansado y mucho. Empezamos nadando en un mar en el que había olas más grandes que yo (cuando me metí a calentar la primera ola me sacó a la orilla). En la vida me había metido así en el mar y mucho menos a hacer 1500 metros o más. Así, con un mar para hacer surf y un pequeño grupo de unos cuatro o cinco salimos del agua como pudimos, vamos, como todos.

La misma tensión que pasé nadando se me trasladó a la bici, estaba totalmente agarrotado y era incapaz de ir a rueda de nadie, solamente aguantaba unos kilómetros y las piernas pedían bajar el ritmo. No pasa nada, no compito con nadie. Sólo conmigo mismo.

Bajarse de la bici y tener piernas de madera es lo más divertido en un triatlón. Te duele todo y de esta manera, con los cuádriceps a punto de estallarme y pasito a paso fui hasta completar las tres vueltas que había que dar.

Sí, llegué cansado a la meta, pero con una sensación agridulce rondaba mi cuerpo. A pesar de haber mejorado tiempo con respecto el año pasado y que las condiciones que habíamos tenido en la natación había condicionado el posterior desarrollo de la prueba y el tiempo final, no estaba del todo contento, pero claro, la respuesta es fácil. El por qué era que, andaba con mi neopreno, mi bici, mis zapas hacia el coche solo. Me faltaban los míos. Y esa sensación de que no están a tu lado cuando estoy cansado hace que me entren ganas de llorar. Quizás sea una tontería, pero no es la primera vez que me sucede.

Andaba con la cabeza baja, cuando debería de ser todo lo contrario, por poco que sea mejorar siempre es positivo, pero ese nudo en la garganta no se me iba. Hasta que llegué a casa y recibí el abrazo que necesitaba.

Hoy ha vuelto a pasar. Tocaba salida larga de bici más 4x1000 de carrera. Tras finalizar la segunda serie de 1000 he parado, demasiado calor, me estaba achicharrando los hombros y el cuerpo ha dicho que pare. Y como considero que hacer burradas no es necesario he parado, me he refrescado en la ducha de la playa y para casa andando. Pero ahora otra vez esa sensación de cansancio y lágrimas en los ojos.

Menos mal que soy un afortunado de estar rodeado de gente que me quiere. Por lo más grande que tengo mi Anukis y mis niños.

Ahora a recuperarse y a disfrutar¡¡¡¡¡

Para terminar un hechizo para todos. 




P.D. Hay veces que cuando también estoy muy cansado me cabreo, pero....... no se lo digáis a nadie. ;)

domingo, 24 de noviembre de 2013

La mujer corredora y del corredor.

Hoy no toca hablar de mí, ni tampoco de lo que me rodea en este mundo de aprendiz del día a día que me envuelve.

Hoy me gustaría prestar especial atención a la mujer corredora o a la mujer del corredor, monta tanto-tanto monta.

Con la música de fondo y analizando todo lo que ha pasado en estos días atrás, esta entrada va dedicada a ellas. La mujer corredora y a la mujer del corredor. Pequeño homenaje desde este blog en el que analizando el entorno en el que me muevo, de clubs deportivos y carreras a lo largo de la geografía andaluza y en algunas ocasiones fuera de ella, veo y analizo desde otro punto de vista como sufren y viven lo que nosotros padecemos.

Hace justo una semana Ana corrió su primera carrera de 10 kilómetros, todo un reto. Quizás para todos los que estemos acostumbrados a correr y sobre todo los que hemos preparado una media distancia, esos 10k pueden no significarnos nada. Pueden hacernos ver que no es más es una corta distancia entre la salida y la meta en la que pasa menos de 1 hora. Pero no, no es eso. Hay que quitarse el sombrero por aquellas mujeres que tras sus jornadas de trabajo, sus labores hogareñas en las que incluyo la ardua tarea de los hijos. la oraganización de la casa, comida, compra y todo aquello en lo que muchos de nosotros, los hombres, dejamos a manos de la otra mitad.



Aún así, sacan tiempo para correr, para lograr esa liberación que llegas a alcanzar cuando te metes kilómetros y kilómetros, muchas veces sin un objetivo claro. Quizás no todo lo que quisieran, quizás no sean tan exigentes como nosotros, donde nos gusta exprimir al cuerpo, llegar a nuestro propio límite planificando cada uno de nuestros entrenos buscando un solo objetivo. EL TRIUNFO. Bien sobre los demás o bien sobre nuestra propia marca. Esa angustiosa agonía del ser humano de intentar llegar un poco más allá.

Pero no quisiera que todo esto quede en calzarte unas zapatillas y salir a correr, No, es sólo parte del objetivo de esta entrada. Hay mucho más detrás.

Quizás recordéis la última entrada. Esas mujeres que aguardan en meta a que su media "naranja" llegue a meta. Es suficiente con verlo aparecer, bien sea el primero, bien sea el último. Minutos de espera, ansiedad, búsqueda, preocupación hasta que lo ves aparecer.

Llevo dos carreras sintiendo esa extraña sensación, la de estar al otro lado. Con la cámara en mano y la mochila a la espalda. Esperando que los minutos sean segundos y las horas minutos. Pero es precisamente todo lo contrario. Los segundos se hacen minutos y los minutos horas. Buscas un color, el color de ese respirar profundo que te hace alentar tu interior sabiendo de que sigues ahí, tu disfrutando y yo sufriendo. Porque sí, sufro esa desesperante angustia hasta que tu presencia se hace cercana y próxima, la cual sólo se consigue una vez cruzamos la meta. Recuperas el aliento y te hace sentir nuevamente que todo ha pasado.

Hoy Ana corrío el Gran Fondo del Mediterráneo por la carretera del Cañarete que une Aguadulce y Almería a través de la costa, un marco precioso en el que el día ha acompañado. Tras ver hoy un precioso amanecer mientras entrenaba mis 11k de hoy, poco después sobre las 10 de la mañana volvían las gomas a pisar el asfalto del Cañarete. Justo ese tramo donde tantos domingos he pasado junto a él, donde la gente aún no se había acostado y yo ya me había levantado para darle los buenos días al domingo. Justo donde las mujeres de esos corredores aguardaban la llegada de sus parejas, niños en mano, que aquí la saga continúa. Ver llegar a cada uno de ellos es toda una satisfación. Seas el primero o seas el último.



Pero queramos o no la preocupación está ahí. Hoy Fernando llegó al límite. Cuando digo al límite no lo digo por decirlo, las fotos a poco más de 50 metros de meta así lo demuestran. Pero ellas, siempre atentas, corrían para alentar la falta de oxígeno que te produce el llegar a ese extremo. Hoy nos has dado un susto a más de uno y sobre todo a ella, "la mujer del corredor". Quizás no seamos conscientes de lo que tengamos alrededor, quizás no lo valoremos en ese momento, debe ser muy difícil cuando la ausencia de oxígeno llega a esos valores ponerse a analizar este tipo de situación. Pero ellas siempre y en la mayoría de los casos están ahí.



Una vez pasado el susto, la angustia o llamadlo como queráis , sólo nos queda hacer partícipe a todos de que este pequeño "gran" grupo de mujeres corredoreas o del corredor, la tenemos a nuestro lado. La tenemos 3 horas aguardando a lleguemos de nuestra primera maratón. La tenemos aguardando a que salgas de los últimos en tus primeros triatlones. La tenemos corriendo hacia meta cuando te ven que llegas al límite. La tenemos aguardando con nuestro hijo para dártelo cuando subas al podium. O simplemente la tenemos corriendo justo 11 horas después de que haya llegada a casa de trabajar tras una jornada dura de trabajo.

No quiero dejar atrás todo lo que estas últimas semanas estamos viviendo. La creación de un nuevo club. El Club Deportivo Algaida, donde con una gran ilusión por parte de sus fundadores y sobre todo me merece una mención especial su Vicepresidente y con mayúscula, un hombre que a su edad tenga la ilusión que le está prestando a este proyecto es digna de admirar, para quitarse el sombrero. Sin duda espero que perdure mucho tiempo esa ilusión que a día de hoy mantenemos.

Así que #go y muchos kilómetros para todos y a darle caña que hay que llevar esto a lo más alto.

Va por ellas. Las que corren. Las que aguardan.

Sweet love everybody


sábado, 5 de octubre de 2013

En mis Venas.

Atrás queda una semana difícil. Altibajos emocionales que han dado pie al contínuo vaivén de la vida. Seguimos mirando adelante pero cogiendo de la mano al transcurrir de la vida, todo aquello que nos rodea, dentro de mis venas.

Hay veces en las que te sientes tan pequeño, tan isignificante, tan inverosímil que sientes que algo se te escapa, se te esfuma por momentos y no puedes atraparlo, no puedes controlarlo.

Esa maldita obsesión en la que entramos como una espiral sin que podamos salir de ella, esa que te hace poner en la balanza lo pisitivo y lo negativo, esa que te hace sopesar el pasado y el futuro, el presente ya es pasado.

Hoy tocar mirar atrás. Hoy toca valorar. Hoy toca poner en la balanza de mis venas el transcurrir de un año. Lleno de ilusiones, nuevas inquietudes, nuevas sensaciones que nunca antes había sentido todas juntas. Miedo, soledad, ansia, concentración, superación. Una batalla contra mi mismo, contra el entorno, contra el medio desconocido.

Llega un día en el que el objetivo no es suficiente, el cuerpo siempre quiere más, no sé por qué, pero es así. Nunca es conformista, siempre en el límite de "un poco más" o "quizás no ha sido suficiente".

Todo ello se resume en tres preceptos principales:
  1. Siéntete como un pez.
  2. Vuela bajo como un Aviador.
  3. Arrástrate como una salamanquesa.
Tres preceptos que se cumplen en el discurrir de un año en el que decides aventurarte en el arte del triatlón.

Jamás había nadado más que lo que cualquiera nada un domingo en la playa. Mis salidas en bici las tenía olvidadas, debidas a la soledad de la carretera. Mis kilómetros sobre el asfalto y de amaneceres mientras veía el Cabo de Gata al fondo eran para otros objetivos.

Llega el día, te lanzas al hermanamiento con los peces, te dan el beneplácito, nadas y te sientes como uno de ellos, pero sabes que nos estás ahí para quedarte, simplemente para volver a salir a flote y notar ese extraño mareo que te produce el brusco cambio de lo horizontal a lo vertical, de lo líquido a lo sólido. Montas tus alas y te dispones a volar, notar el aire en rostro, el discurrir de la sal del mar queda atrás, intentas respirar, pero no puedes, vas demasiado acelerado, tu corazón bombea a través de tus venas la ilusión de acabar, pero tu mente quiere alargarlo todo lo que pueda, sufres pero disfrutas, aprietas todos tus músculos, tu tensión libera tu mirada, hacia adelante, hacia el objetivo. Hacia ese trago de relajación que llegas a alcanzar, vuelves a respirar, vuelves a volar. Miras a tu alrededor, no ves a nadie, sólo tu. Están ahí, pero no los quieres o simplemente no los puedes atrapar. Sigues en tu soledad a escasos centímetros del suelo, volando bajo, muy bajo. Ya sólo piensas en la satisfación, a base de inyecciones que se proyectan a tu paso al grito de "Aviador", al grito de "vamos papá", al susurro de "vamos amor".

Apunto de salir de la espiral, lo ves en la distancia, quieres alargarlo, sientes que no puedes, que tu meta ha llegado, es el fin de tu viaje. No crees que el llegar exhausto estuviera tan cerca. Paras, ahora el mareo es porque quieres pasar de lo vertical a lo horizontal. Te vuelve a faltar el aire, te sientes vacío y lleno a la vez al ver que se recargan tus venas esos abrazos, esos besos. Sabes que están ahí, los ves y los sientes. Ha merecido la pena, aunque sin ellos no hubiera sido posible, no hubiera sido igual. Cuando no puedes más vas un poco más allá, te están esperando, esperando por tí sin que tú ofrezcas nada a cambio. Sólo puedes ofrecer miradas, impresiones, sólo puedes ofrecer tu soledad convertida en unidad. La UNIDAD que me da el llegar al objetivo, no importan registros, sólo importa que al otro lado están esperando para coseros en un abrazo. Esa mirada que te esbozan mezcla de satisfación mezcla de preocupación.

Ahora toca mirar el pasado para pensar en el futuro. Analizo todo lo vivido y veo que estás rodeado de desconocidos, muchos, conocidos, pocos. Te haces con tu espacio, miradas perdidas, repasas en silencio el proceso mecanizado en tu mente. Miras al suelo, está todo listo, pronto estarás de nuevo ahí. Habrás dejado atrás nervios, ahora toca disfrutar, lo peor ya pasó, estás metido de lleno en la espiral. Pero sigues notando esa soledad que te acompaña desde que entraste, que te aisla de sonidos exteriores, que te transporta en ti mismo y en tu interior, en tu particular lucha contras tus propios límites, en la lucha contra el miedo al no poder llegar, al no ser capaz.

Me he dado cuenta que en el oscuro mundo del triatlón, desconocido para mí hasta hace unos meses, hay mucho de lo que aprender.
  1. La soledad que te lleva y te trae por el ir y venir de los medios, de la concentración, del aislamiento y del poner a prueba tu mente para ir cumpliendo hitos a través de tus checklist mentales.
  2. El volver a disfrutar como tantos años atrás hacía sobre las dos ruedas, que nunca olvidé pero que sí abandoné.
  3. El descubrir un medio en el que poco a poco me siento más tranquilo, disfrutanto de los nuevos parajes que me aportan el mirar al fondo y ver que ahí también hay vida, el ver que aunque sea por momentos, pueda deslizarme sobre su superficie, pueda notar el silencio del mar, ese mar que me acompaña a lo largo de mi vida.
  4. El no olvidar mis principios en la competición calzándome las zapatillas, añadiendo kilómetros a mis piernas.
  5. Que el ser vegetariano es sólo una opción, es sólo un estilo de vida que he escogido, con el cual cada día me siento mejor conmigo mismo. Y ver que no es una oposición a la compatibilidad con el deporte.
  6. Superación a los distintos estados que sientes desde que lo último que oyes es el bocinazo de salida hasta que recuperas el sentido al cruzar la meta, es como si se tratara de un sueño del que despiestas y tienes a los tuyos a tu lado.
  7. A pesar de ser partidario de vivir en soledad, me he dado cuenta de que no sirvo para ello. El Triatlón del Sol en Roquetas me hizo ver que esa soledad de la que siempre defendía se volvía en mi contra al saber que no tenía cerca a los míos. Los miedos eran mayores, inseguridad, tristeza, ansiedad. No busqué esa mirada cómplice que siempre tengo al cruzar la meta, no estaba, estaba lejos, muy lejos y la añoraba, la deseaba. Oir esas palabras nada más salir de la burbuja, al volver a recuperar el aliento, fuego abierto al objetivo "cumplido".
  8. El postureo no va conmigo, no miro alrededor, sólo miro en mi interior, soy mi único referente, no intento imitar a nadie. Sólo quiero alcanzar al espíritu de la superación para que no se me escape nunca.

Largo camino queda a día de hoy para afrontar nuevo retos, aún en la chistera, aún en las nubes. Muchos amaneceres por ver, por descubrir, por aprender del silencio del mar, del volar cortando el viento y de acariciar a milímetros de distancia el cielo y la tierra. Nuevas distancias en el horizonte.

Volver a situarme en la balanza para decantarme por el lado de la soledad del "Aviador-KLM036", el lado de la superación, la sonrisa, el abrazo, los ánimos y los besos. 

Porque para mí la UNIDAD no es 1, La UNIDAD es igual a  4.


viernes, 19 de julio de 2013

Después de la tormenta viene la clama.

Muchos días han pasado desde la última entrada en la que os narraba mi experiencia vivida en mi primer triatlón. Un triatlón duro por como se desarrolló la prueba, el calor y mi famoso pinchazo unido a la parte de carrera por la arena de la playa Triatlón XTrail Almerimar.

Después de toda la adrenalina que una prueba así me hizo sentir, tanto antes, durante y después, toca ahora reflexionar sobre muchas cosas para intentar mejorar en este deporte.

Repasando las fotos que me hicieron, lo que constantemente me viene a la cabeza es una sensación de emoción que difícilmente he sentido en otras pruebas en las que he disputado. Esa sensación puede ser por varios factores. El primero de ello por realizar una prueba tan larga, finalmente hice 3:17:00. En segundo lugar el ver que en cada transición estaba mi mujer y mis niños apoyándome, junto a la entrada en meta con los dos peques, pompones incluido. También estuvieron mis amigos Juan y Charo a los cuales me hizo muchísima ilusión que se acercaran en esta calurosa mañana a verme en mi debut. Tercero al sobresfuerzo que tuve que hacer en el sector de bici por haber pinchado y no haber cambiado la cámara como tenía que haber hecho, lo que me llevó a un sector de carrera en el que me encontraba ya bastante cansado. Esa sensación que cada vez que veo las fotos de mi llegada a meta me emociono.

Pero aún queda mucho por aprender. En la natación hay que seguir entrenando mucho para mejorar, está claro que con un profesor sería todo mucho más fácil, pero a día de hoy puedo decir que poco a poco voy cogiendo más confianza en el agua, me encuentro un poquito más cómodo, alargo más la brazada y coordino mejor la patada para ganar todo el impulso que puedo. No sé si todo esto se reflejará en el tiempo por cada 100 metros, que es como lo miden los  nadadores, pero al menos la sensación de estar agusto para mí hoy en día es suficiente. En bicicleta me sigue costando adaptarme a la MTB, sobre todo cuando la cosa se pone algo más técnica y si encima hay que bajar ni os cuento, pero no tengo prisa, aunque reconozco que disfruto más con la bicicleta de carretera que con la MTB. En el running poco más que añadir, que he disminuido el número de sesiones semanales que antes era de 5-6 a unas 3-4 aproximadamente.

Ahora está a practicamente un mes vista el II Triatlón del Sol en Roquetas, donde vivo, el cual se celebrará a escasos 500 metros de casa, así que el 25 de agosto volvemos a participar en un triatlón cross. Esta vez las distancias a cubrir son 500-10-4. La natación esta vez sin obstáculos en una de las playas a las que suelo ir, los 10 de MTB son completamente llanos con una pequeña parte dentro de un circuito de motocross aunque no creo que demos saltos como las motos y los 4 de running por la vía verde que va hacia Aguadulce, lugar de entreno de muchos domingos a las 8:00 cuando prepara mis medias maratones y hay que hacer alguna tirada larga.

Posterior a este triatlón cross quiero participar en el Triwhite Carboneras, triatlón de distancia sprint por el bonito pueblo de Carboneras.  Un triatlón que se disputa el sábado por la tarde y en el que te permiten dormir gratis dentro de un pabellón y que según ponen en su página web y en un correo que he recibido, tras la disputa de los tres triatlones del sábado olímpico, sprint y supersprint, habrá una entrega de trofeos y una "fiesta" y si no nos vamos a por unas tapas y tan contentos, al día siguiente triatlón por relevos y para casa, habiendo disfrutado de un buen fin de semana.

Pero....... mirando nuevamente atrás y por qué no, también hacia adelante, algo hay en el interior de uno que hace que ya esté planteándome como desarrollar mis competiciones para el año que viene. Este año ya he descartado, de momento, la participación en la maratón de Valencia a la que irá mi amigo Fran Melero que se disputará el 17 de noviembre. Si alguna vez participo en una maratón Valencia tiene muchos puntos a favor. Es la ciudad que me acogió cuando salí de mi casa con 20 años, es preciosa, guardo grandísimos recuerdos de unos años maravillosos, fueron mis primeros años y mi primera casa de casado. El recorrido me parece espectacular y la llegada en el Parque de las Ciencias, sobre esa alfombra azul como la que pusieron el año pasado tiene que ser una pasada y por lo que he podido ver y leer la organización es bastante buena. Pero aquí entra la disyuntiva, tras realizar un triatlón de 3:17:00 y conociéndome veo que soy un deportista en los que se encuentra más cómodo en las largas distancias que en las cortas. Las pruebas cortas y explosivas no me van bien, quizás por mi morfología y también porque en una prueba más larga tienes tiempo más que suficiente de disfrutar del entorno. Así que al hilo de lo que voy estoy a día de hoy plantándome el realizar un Half para el año que viene y mirad que unas entradas atrás ya estuve analizando todo esto en una entrada sobre la MD en triatlón, y la verdad es que cada vez voy viendo que se acerca el día en que haga uno de estas características. Lo que no tengo tan claro es cual. Tengo que analizar muchas cosas. Precios de inscripciones, desplazamientos, críticas (buenas o malas), época del año y planes de entrenamiento. Según he visto en los planes de entrenamiento que circulan por internet serían necesarias unas 16 semanas aproximadamente para poder prepararme. Muchas son las sesiones que hay que hacer de natación, mínimo dos a la semana (no creo que fuera tres veces, no tengo tanto tiempo), la bicicleta aprovecharía la que tengo de spinning para hacer las sesiones entre semana y los sábados/domingos levantarme temprano y hacer lo que toque ese día, el running lo haría como hasta ahora, aprovechando entre semana. En cuanto a fechas pues me vendría mejor un MD al final del verano y tras él, más que nada por levantarme bien temprano los día de bicicleta y hacer las 3 o 4 horas que toquen sin mermar la atención familiar, fundamental en todo esto, y también las vacaciones que coja en verano.

Así que el problema es ver cual sería el que mejor se ajusta a todo lo anterior. ICAN Málaga es en abril, por lo que la parte de natación implica que casi no puedes nadar en el mar por lo fría que está y las salidas en bicicleta tendrían que ser a partir de las 8:00. Cabo de Gata es en octubre, en cuanto a fechas me viene bastante bien, pero la parte de ciclismo quizás sea demasiado dura para la que pudiera ser mi primera aventura en MD. He visto un Half al que denominan "Low Cost", que con los tiempo que corren es un detalle, y es el Al-Mudayna Triathlon en Caravaca (Murcia), cerca de casa, barato, a finales de agosto (quizás haga demasiado calor) y con un circuito que me parece interesante, nadando en el Embalse de Alfonso XIII, un sector de bicicleta que va desde el embalse hasta Caravaca, pasando por los Altos de Collado los Álamos, Alto San Juan y Alto Fuente Mellina, sumando un desnivel acumulado de 1.280 metros y un running a un circuito de 7 kilómetros al que hay que darle tres vueltas.

Así que si alguien conoce algún triatlón que no sea excesivamente caro por la zona sureste de España, preferentemente en el segundo semestre del año y que crea que es un buen triatlón para realizarlo sólo tiene que comentarlo a través del blog o a través de twitter @Franjimenezp.

Espero vuestros comentarios y que me ayudéis a decidir en el caso de que me lanzara hacia la realización de un Half.

martes, 18 de junio de 2013

Al agua patos¡¡¡¡

Así podría resumir el domingo pasado, cuando estando en la playa y tras no haber entrenado en la piscina esta semana pasada, aproveché que hacía un buen y caluroso día para saber y sentir lo que es nadar en el mar.

Los que me conocen saben que no soporto el agua fría para bañarme y mucho menos en la playa, es más, muchos de los días que voy a la playa ni me baño. Así que ahí me planté en la orilla, con mi bañador "pepito piscina", gorro y gafas. El objetivo era nadar hasta una de las boyas que tenía enfrente de donde estábamos, así a ojo creo que habría unos 250 metros, más otros tantos pues 500 aproximadamente.

Tras los que pudieron ser perfectamente 15 minutos hasta que me metí entero llegó el momento de tirarme de cabeza, ya estaba bien de ser el centro de atención de la playa. Bufffff que fría, resoplo, vuelvo a resoplar, me miran y piensan "con lo poco que te gusta el agua fría y tu ahí, que valor". Bueno, es hora de hacer los deberes. Le digo a mi mujer que mire el tiempo que tarde en ir y volver, vuelvo a identificar mi boya y ahí que voy.

Intento nadar como en la piscina, llevando la respiración y las brazadas compaginadas, EEEERRRRROOOOORRR¡¡¡¡¡¡¡¡, no soy capaz de conseguirlo, con el consiguiente agobio. Empiezo a hiperventilar, creo que es la palabra que más he usado esta semana, sigo dando brazadas pero esta vez con la cabeza por fuera, hacia un lado y hacia otro, creo que incluso me mareo algo. Sigo con ese peculiar estilo de nado y llega un momento en el que me desoriente totalmente, no sé hacia donde voy, vuelvo a parar, cojo aire porque voy asfixiado, incluso intento relajarme nadando a braza un poco. Miro mi boya y sigo pensando que está lejísima, es más, no sé ni a cual me dirijo. He perdido totalmente la orientación. Mira hacia atrás y calculo que estaré a mitad de camino más o menos, veo desde donde he salido y trazo una línea imaginaria hasta las boyas, bien¡¡¡¡¡ esa es la mía, pero qué lejos que está todavía. Llegados a este punto me olvido ya de nadar como en la piscina, sólo quiero llegar a la boya y dar la vuelta. Me lo tomo con más calma, pero sigo nadando con la cabeza por fuera, hay zonas de algas, incluso alguna se me pega a la cara, lo que no sé es si me tragué alguna en uno de esos tragos que me metí de agua. Menos mal que soy vegetariano¡¡¡¡¡.

Mi llegada a la boya fue de aquella manera, con mucho agobio y mucho peor de lo que pensaba. Acostumbrado a nadar en la piscina hasta 2000 metros divididos en cuatro tramos y que en tan sólo unos 250 metros fuera de esa manera, buffff no entraba en los planes. Ahora la referencia para nadar era mucho mejor que esa pequeña boya que parecía que había alguien hundiéndola cada vez que intentaba divisarla, era una torre de estas de la Cruz Roja (para no verla). Esta vez fue más de lo mismo. Nadé con la cabeza por fuera, había veces que incluso se me olvidaba de mover las piernas por lo que se me hundían. Tragos de agua e hiperventilación. Vuelvo a mirar por donde voy y me he vuelto a desviar y bastante, intento redirigirme hasta que me veo cerca de la orilla y decido ir directo a ella, ya me daba igual que estuviera desplazado unos 50 metros de hacia donde me dirigía. Salgo del agua con un mareo más que considerable y me voy hacia la sombrilla donde estábamos. Tardé más o menos unos 12 minutos que se me hicieron un pelín largos, por no decir eternos.

Llegado a la sombrilla y a la silla voy cogiendo aire poco a poco y esperando que se me pase el mareo y encima es hora del café. Así que no lo dudo, me tomo un café con hielo y me olvido de nadar en el mar. Un poco de conversación, los niños jugando con la arena, ya no tengo ni frío. Pero claro, no quería irme de la playa con ese mal sabor de boca, el haber nadado en el mar, o al menos haberlo intentado, y que fuera de la manera tan nefasta como la que hice. Así que decidí que esta vez nadaría paralelo a la orilla. Me adentraría un poco en el agua y a nadar.

Otra vez al agua¡¡¡¡ esta vez no me costó tanto, vamos casi ni me lo pensé. Nuevamente bañador "pepito piscina", gorro y gafas. Empiezo con mucha calma y poco a poco veo que voy muchísimo mejor. Esas pequeñas olas de la primera vez que me parecían tsunamis, ahora son mucho más fáciles de llevar. Consigo nadar medianamente bien, meto la cabeza, suelto aire, braceo, parece que esto va mucho mejor. Como referencia había tomado llegar hasta la altura de un parque infantil y regreso. Así lo hice, me costó un poco ya que iba un poco contracorriente y quizás el nadar de una manera diferente a como lo hago normalmente en la piscina, me cansó más de la cuenta. Es momento de regresar y noto como todas esas malas sensaciones que tuve la primera vez casi han desaparecido, cada vez me voy notando más cómodo y con mejores sensaciones. Esto ya es otra cosa, esto se parece más a nadar y no lo de antes que se parecía más a no ahogarme/hundirme que otra cosa. De esta manera llego hasta donde estaba la familia y con ganas de haber seguido nadando, pero ya había tenido suficiente por hoy y para ser la primera vez. Salgo del agua, otra vez con algo de mareo y a secarse y poco más que recojer y para casa.

Lo primero que hice fue beber un poco de agua y eso que había tragado un poco nadando, pero el mal sabor de boca que tenía era tremendo y una vez en casa al agacharme me salió un caño de agua por la nariz, que hasta mi mujer se asustó, parecía que me había traído medio Mediterráneo.
Ahora que lo pienso y analizando el rato que estuve nadando en el agua saco las que considero unas muy buenas conclusiones.

Conclusiones:
  1. No creía que la diferencia entre el mar y la piscina fuera tan grande.
  2. Al mar hay que tenerle muchísimo respeto.
  3. Es preferible nadar paralelo a la orilla que no irse hacia adentro.
  4. Empezar demasiado rápido es contraproducente, es preferible empezar despacio e ir cogiendo ritmo poco a poco y empleando la técnica entrenada.
  5. Hay que usar un protector de estómago para el día del triatlón. Si sumamos el agua tragada más geles, isotónicos, sales y demás la mezcla puede ser explosiva.
  6. Hay que tomar referencia hacia donde nadamos con bastante asiduidez.
  7. Si te sientes agobiado, para, nada a braza y recupérate.
  8. Al salir del mar llevas un melocoton considerable.
  9. Las distancias en el mar se pueden hacer muy largas.
  10. Las algas están buenas.

Finalizo ya lo que es ésta mi primera crónica de mi andadura en el mar por primera vez para nadar y para entrenar.



Chao.

martes, 21 de mayo de 2013

Mi primer triatlón. Entrenos 3 y 4.

Volvemos a la carga con los entrenos de la semana 3 y 4. No he tenido mucho tiempo de actualizar el blog ya que he estado de viaje con la familia en Madrid, concretamente en la Warner Bross. Próximamente haré una entrada contando el viaje y os mostraré alguna foto. Por lo tanto los entrenamientos se han visto alterados y no he tenido continuidad a la que espero coger pronto por que las fechas van pasando y el Xtrail se acerca. Apenas estamos a un mes del estreno.

Horror¡¡¡¡¡ Ahora que estoy viendo la acumulación de kilómetros me da vergüenza ponerlos. Bueno a lo que vamos.

Entrenos semanales 29ABR-05MAY:

Running: 2 sesiones. 18,63 km.
Ciclismo: 1 sesión MTB. 33,86 km.
Spinning: 1 sesión. 45 minutos.
Natación: 1 sesión. 1,50 km.


Entrenos semanales 06MAY-12MAY: (semana Warner Bross)

Running: 2 sesiones. 22,62 km.
Ciclismo: 0 sesiones.
Spinning: 0 sesiones.
Natación: 1 sesión. 2,00 km.

Esta última semana ha sido la que he nadado por primera vez 2 km. Los hice en tandas de 500 metros cada una. La última os puedo asegurar que se me hizo interminable, pero ahí aguanté el tipo como pude e hice esos 2000 metros. Como veis la semana estuvo muy escasa, pero sólo os puedo decir una cosa y es que mereció mucho la pena el viaje a Madrid, sólo con ver la cara de los niños al entrar al Parque Warner, eso no tiene precio.

Para finalizar os dejo un enlace a lo ocurrido este fin de semana en @bilbaotriathlon donde más de 100 triatletas tuvieron que abandonar la prueba en el segmento de natación debido a hipotermias cuando el estado del agua era inferior a los 14º, incluso alguno ha llegado a asegurar que se encontraba a 11,9º. No es necesario realizar un evento de esta índole a cualquier precio, la mayoría de los que fueron a este triatlón lo hicieron por placer, por que les gusta practicar este deporte y también, por qué no, en hacer turismo. La verdad es que da mucho que pensar. Ahora sólo falta que @bilbaotriathlon de su versión y contrastar lo sucedido, aunque a agua pasada estoy seguro de que todo es mucho más fácil. De lo sucedido en Bilbaotriathlon. Fuente diariodeltriatlon.es.

sábado, 4 de mayo de 2013

Mi primer triatlón. Entrenos 2.

Nueva semana de entrenamiento, aunque he tenido dos días en los que no he podido realizar ningún entreno por trabajo, tampoco viene mal un descanso para el cuerpo.

El resumen es de tres sesiones de carrera, una de piscina, una de MTB explorando recorridos por el Paraje Natural de Punta Entinas y una de spinning.

Y es que dicen que el animal (hombre en su defecto) es un ser de costumbres. Y cuanta razón. Después de dos días parado, el viernes por la tarde quedo con mi amigo Fran Melero a las 17:00. Entre que recojo los niños del colegio a las 14:00, comemos, recogemos la cocina y demás se me va casi hasta las 15:30, descanso un poco en el sillón, incluso me duermo un poco, me visto y salimos. Que sensación de asfixia que llevé desde el kilómetro 1, con ganas de vomitar, crema de verduras todavía en la barriga, no sabía si parar, apretar o que hacer. El caso es que no es la primera vez que salgo a correr por la tarde y siempre tengo la misma sensación, a pesar de no haber realizado una comida copiosa, sino más bien lo contrario. Llegué a casa y me tiré otra hora con ganas de vomitar, menos mal que se me pasó, para merendar me tomé un té rojo que me sentó bastante bien. Pero por más que lo intento, no hay manera de correr por la tarde. Aún recuerdo el verano pasado un día que salí a las 20:00, creo que era por San Juan, así que imaginaros la de barbacoas que había en la playa, fue la misma sensación, de ahogo, asfixia y oliendo-comiendo chorizos, morcillas, pinchitos, que asco¡¡¡¡¡ y eso que por aquellos entonces aún comía carne, no me quiero ni imaginar si me pasara ahora.

Los entrenos de esta semana son los siguientes:

Running: 3 sesiones. 26,88 Km.
Ciclismo: 1 sesión MTB. 19,03 Km.
Spinning: 1 sesión. 45 minutos.
Natación: 1 sesión. 1,20 Km.

Aquí os dejo una foto que dedican desde #AdictosAlTriatlón en el que se puede leer una leyenda que es una gran verdad para todo deportista. "Le llaman suerte, pero es constancia. Le llaman casualidad, pero es disciplina. Le llaman genética, pero es sacrificio. Ellos hablan, tú entrena"



Así que feliz entreno a todos.

lunes, 29 de abril de 2013

Mi primer triatlón. Entreno 1.

Empezamos esta semana del 15 al 21 de abril con el objetivo de ser la primera en la que doble entrenamientos dentro de los horarios que me permite el trabajo, la familia y demás queheceres del día a día en mi vida.

También hay que decir que el domingo 21 era el duatlón de Almería, en el cual quería participar, pero el club al que pertenezco C.A. Murgiverde organizaba la Media Maratón de El Ejido y los 11 Km de promoción. Así que aproveché la ocasión y realicé un entreno doble el domingo al más puro estilo "triatleta" Salí con la bicicleta de carretera hasta El Ejido, hay un total de 25 km y la verdad es que hacía mucho tiempo que no la usaba, últimamente me decanto más por la MTB, y eso se nota en los desarrollos. Dejaba atrás el molinillo y ansioso por pedalear con fuerza metí plato grande una vez dejé atrás la subida por el boulevar de Vícar. Cuando llegué al estadio había quedado con mi mujer para guardar la bici en el coche, cambiarme e ir a hacerme la foto con la gente del club. Vi a Juan con el que salgo a correr los domingos y le pregunté por el ritmo que iba a llevar en la media maratón. Yo iba a hacer los 11 km y quería hacerlos tranquilos. Me comentó que sobre los 5:00 min/km, me dije "este es mi ritmo". Es un recorrido en el que se hace algo duro porque es un sube y baja donde si aprietas mucho al principio lo acusas al final. Pasamos los tres primeros kilómetros a 4:30 más o menos, se lo comenté y le dije que iba a aflojar, que tenía un hormigueo en las piernas, me imagino que fue por la bici. Así que cogí mi ritmo y allí fui pasando mucho calor, a mi ritmo más suave y llegando a meta en 51:35 para los 10,85 km con un promedio de 4:45 min/km. Muy contento y satisfecho el podes realizar un entreno de esta manera. Noté la sensación que se siente al montar en bici y correr después y sabiendo que hay que ir de menos a más, ir adaptando poco a poco las piernas y se encuentra uno fuerte apretar y no salir a un ritmo muy alto por que sino lo acusarás en los sucesivos kilómetros.

Piscina: gracias a los sabios consejos de Lasanta que estoy recabando de FOROTRIATLÓN hice una rutina de técnica en la piscina, con un calentamiento previo y 400 metros a estilo croll. La sensación fue mucho mejor que el primer día en el que hice técnica antes y después del nado a croll. Al final terminé la sesión con 1100 metros y con la sensación de haber podido nadar durante más rato, me encontraba muy agusto en la piscina, haciéndo los ejercicios con mucha tranquilidad y concentración. Aquí os dejo los ejercicios que realicé:

200 calentamientos alternando estilos.
2x25 sólo piernas con apoyo en tabla.
8x25 técnica con tabla de nado a una mano, nado con las dos llevando los brazos adelante y manteniéndos un segundo más o menos.
8x50 nado crol.
2x25 sólo piernas con apoyo en tabla, alternando cabeza a izquierdas y derechas cada tres segundos.
2x25 nado crol y llevando la punta de los dedos rozando el agua y levantando codo (este ejercicio me sirvió para ver la diferencia de avance al subir el codo, girar ligeramente el tronco y llevar el brazo lo más pegado posible a la cabeza cuando lo estiro hacia adelante.)
6x25 nado libre para finalizar la sesión.

Al final he terminado la semana con esta acumulación de entrenos:

Carrera: 3 sesiones. 28.09 Km.
Spinning: 2 sesiones. 1 h 30 min.
Ciclismo: 1 sesión. 24,91 Km.
Marcha: 1 sesión. 22,00 Km.
Natación: 1 sesión. 1,10 Km.

Saludos.